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Dicen que se puso a gritar. La ropa que Marita escurre y le duelen las manos, al balde. La Chuza no deja uno. Pero con éste se le fue la mano. Dicen que se va del pueblo, muerto de vergüenza. Escurre la ropa con odio. ¡Qué importa! Marita no quiere que se vaya. Había pensado que él la querría. Alguna vez, si podían conocerse. Tan hermoso. Marita saca la ropa al patio. La cuelga prolijo, despacio. Las manos rojas y el viento helado. Ganas de llorar tiene. La Chuza, esa puta. _______________________________________________________________________________________________
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